Debo comenzar diciendo que tuve mucha suerte, ya
que mi viaje fue el más inesperado de todos.
No estaba entre las ganadoras. Pero cuando recibí
la llamada para decirme que me iba para Alemania
al Encuentro Mundial de Jóvenes de Bayer,
no lo creía. Después se encontraron
la emoción con los nervios por todo lo que
iba a pasar en esa semana.
Esa semana fue increíble.
El paisaje, la gente y todo lo que está
alrededor es totalmente diferente a lo que estás
acostumbrado a vivir en Colombia. Una oportunidad
como esta es única en la vida y vivirla
es muy emocionante, nunca te alcanzas a imaginar
cómo son las personas de otros lugares
del mundo, pero cuando finalmente las conoces
te das cuenta de que son maravillosas.
Recuerdo con mucho cariño
a mis compañeros de Tailandia, quienes
se portaron muy especiales conmigo, al igual que
los jóvenes de Filipinas. Desde luego,
siento un cariño especial por mis queridos
amigos de la Región Andina: a Víctor,
de Perú, (con él aprendí
una danza peruana que todavía no sé
ni cómo se pronuncia); Wilson y Juan Francisco,
de Ecuador, (quienes aparecían cuando veían
un flash de una cámara); Alonso y Donaldo,
de Venezuela, (grandes amigos) y por supuesto
a Juliana, de Colombia, quien es una persona grandiosa.
Asimismo no puedo dejar de agradecer a los periodistas
que me acompañaron: Liz, Zoraida y Mónica,
me hicieron reír muchísimo. Quien
se va a olvidar de Paula y Beatriz, quienes tuvieron
mucha paciencia con los jóvenes de la Región
Andina, o sea el grupo donde yo estaba.
Por otro lado, un agradecimiento
muy especial a Bayer que me permitió conocer
sus tecnologías, desarrollos y adelantos.
Sólo puedo decir que aprendí muchísimo
y me siento muy afortunada por ello, pues es una
empresa que ha ayudado no solo a un país,
sino al mundo entero.
En fin, esa semana fue la mejor
de mi vida. Bayer me adelantó la Navidad
y por eso les estaré agradecida siempre,
nunca me imaginé esto. Desde el eco-campamento
en Colombia, hasta Colonia y Leverkusen todo fue
increíble. Aprender y conocer otras culturas
es una experiencia gratificante, sobre todo por
la gente tan especial que te rodea y acompaña.
Cuando en la página web de la Universidad
Nacional vi una convocatoria para un concurso
titulado “Agua ConCiencia”, que
organizaba BAYER, me impulsó la curiosidad
a darle clic al anuncio. Al leerlo, me di cuenta
que invitaba a jóvenes entre los 18 y
25 años a enviar proyectos alusivos al
agua. Me hice varios interrogantes ¿será
que si es verdad?, ¿qué tal que
sea un anuncio como muchos otros en Internet?,
¿pero es de BAYER?, ¿cuántos
participarán?.
Me quedé pensando en un
proyecto que pudiese enviar y me dije: “
¡pues claro!, el de la quebrada Buenavista,
en Quimbaya, Quindío”. Empecé
a investigar acerca de la quebrada y sus problemas
de vertimientos, en especial en las zonas rurales
y las comunidades asentadas alrededor de la cuenca.
En este proceso fue mucha la información
que encontré, especialmente porque soy
de allí.
El proyecto titulado "Acciones
Comunitarias Por Buenavista" pretende que
a través de la educación de los
pobladores alrededor de la quebrada Buenavista,
se adopten medidas de conservación, mantenimiento,
uso y recuperación de ésta. La quebrada
se ha deteriorado poco a poco por las prácticas
agrícolas que allí se presentan.
Mandé la propuesta sin imaginar que 15
días después me llamaría
Paula Rincón – de Asuntos Corporativos
de Bayer- para decirme que era una de las 10 finalistas
del Bayer Encuentro Juvenil Ambiental 2005. No
lo podía creer, me senté para tomar
aire, mientras me seguían hablando de Bayer.
Este suceso de mi vida empezó
un fin de semana en Igüaque, con los otros
nueve finalistas. Cuando llegamos allá
nos encontramos con un bosque nativo de niebla,
regulador del recurso hídrico, además
de muchas más especies de fauna y flora,
dignas de conocer y admirar. De regreso a Bogotá
todos nos encontrábamos ansiosos, ya que
llegó el día decisivo de la presentación,
la elección de los proyectos favorecidos
y de anunciar los dos ganadores que viajarían
a Alemania.
El día de la premiación
anunciarón que yo era una de las ganadoras.
No lo podía creer. Caí en un letargo
de película, en los momentos de felicidad
absoluta no salen palabras, uno se vuelve tartamudo.
Desde ese momento esperaba más que ansiosa
el 12 de noviembre, día del viaje a Alemania.
Hasta que llegó el momento más esperado
por mi en los últimos 25 años: tomar
el avión que me cruzaría el Atlántico
y me llevaría a Colonia.
COMIENZA LA AVENTURA
En el muelle internacional del
aeropuerto El Dorado me encontré con los
otros que iban para Alemania. Durante el viaje
nos fuimos conversando al calor de unos deliciosos
vinos franceses que solicitábamos sin piedad
a la azafata. Llegar al aeropuerto Charles de
Gaulle, de París, es como estar en otro
mundo.
De París pasamos a Dusseldorf,
Alemania, y desde el avión podía
ver las pequeñas ondulaciones del suelo
con una tonalidad verde, que dista a la del trópico
(ambas hermosas en su naturaleza). Además
observé las autopistas, casas, todo abrigado
bajo el manto gris de otoño.
En Colonia, después de
13 horas de viaje y mi reloj biológico
atrasado, era el momento de reunirnos con los
demás representantes de los países
asistentes. Quería sentarme a conversar
con cada uno de ellos sobre lugares, costumbres,
idiomas. Quería que me permitieran acercarme
por por unos momentos a sus vidas.
En el evento "BAYER Young
Environmental Envoy" me encontré con
diferentes propuestas, alternativas, proyectos
e ideas para tratar de mejorar y conservar el
Medio Ambiente. Habían propuestas tan ingeniosas
como la de George (Kenia) que era una competencia
de camellos en donde el requisito para participar
era llevar cien bolsas plásticas, que los
aspirantes recogían de cualquier lugar.
Así se podían limpiar zonas del
problema de residuos plásticos que presenta
la localidad de George. También nos encontramos
con alternativas de alta tecnología como
el proceso de descontaminación del Rin
en tan solo 25 años, a través de
técnicas de depuración de aguas
residuales como la adoptada por BAYER en Leverküssen
y que se convirtió en una política
de Estado.
Estuvimos como en cinco restaurantes
y cada uno se especializaba en un tipo de comida
diferente. Pero lo mejor estaba por llegar. La
despedida del evento fue en el estadio del BAYER
Leverkusen, en ese momento pude ser la mujer más
envidiada por un fanático del fútbol,
en especial de mi hermanito.
Claro que lo que jamás
me olvidaré es la gran catedral de Colonia,
a orillas del Rin. Es el edificio gótico
más grande del mundo. Esta catedral fue
empezada a construir en 1248 y su enorme y decorada
estructura necesitó más de 500 años
para ser terminada. Se la considera uno de los
ejemplos más bellos de la arquitectura
gótica del mundo. Lo último que
me queda es dar las gracias a Bayer por todo y
también al instituto Humbolt, quien acompaña
este tipo de eventos.
¡Cuenten
conmigo!
Por: Alonso Lizaraz
Embajador Medioambiental
Venezuela 2005
La experiencia en Alemania significó
mucho para mí. Desde el principio, el
ganar un premio de esa magnitud me incentivó
a seguir trabajando en lo que me gusta, me di
cuenta de que si trabajo por mis sueños
y por mis metas, si hago escuchar mis ideas,
puedo tener muy buenos resultados.
Una vez estando allá, el compartir con
gente de otros países, de diversas edades,
de diversas culturas, fue algo muy especial,
ese intercambio, el olvidar cualquier tipo de
barrera y estar juntos por la lucha en una misma
causa demostró que en el mundo sólo
hacen falta la voluntad, la esperanza y el trabajo
para lograr todo lo que queremos.
Fue tan increíble cómo en una
semana sentí que los conocía a
todos desde toda la vida. En la parte académica,
lo que aprendimos siempre formará parte
de nosotros, y como emisarios del ambiente,
el Eco-mensaje que debemos llevar a la población
será una de nuestras principales metas.
Visitar por primera vez un país Europeo
y de la calidad de Alemania y estar en contacto
con lo que nos apasiona, la ciencia, la investigación,
es un regalo sin precio. Podría estar
escribiendo por días todo lo que me traje
del viaje, pero lo resumo en un gran agradecimiento
a BAYER, y en un cuenten conmigo para seguir
trabajando en una causa tan noble como es proteger
a nuestro medio ambiente.
El
lenguaje universal vive en el corazón
Por: Victor Raúl
Valle
Embajador Medioambiental
Perú 2005
En Alemania me sentí como en familia al
conocer tantos jóvenes de diferentes países,
y formas de pensar distintas a la mía,
que me brindaron su amistad y su alegría.
Compartí alojamiento con un amigo de habla
inglesa y a pesar de esto comprendí que
el idioma, el lenguaje universal vive en el corazón,
en un beso, en una mirada, en un abrazo, de esta
manera logré comunicarme con la mayoría
de mis compañeros del mundo.
La alegría de ver un país
tan distinto al mío, que ha logrado salir
adelante a pesar de tantas vicisitudes, vivir
y conocer la empresa Bayer que desde que tuve
uso de razón la escuche asociada a la aspirina
con su slogan,... Si es Bayer es bueno. Al conocer
toda la gama de productos que Bayer ha dado a
conocer al mundo y que seguirá descubriendo
con el paso del tiempo y ver que esta empresa
ha logrado convivir en armonía con la población
y el medio ambiente, con un desarrollo sostenible,
posicionándose en los mercados de gran
parte del mundo que ven a Bayer como un concepto
que engloba cultura, compromiso, vanguardia, ciencia;
que tanto anhelo yo para mi país.
Bayer esta ligada a su gente,
a sus jóvenes del mundo, que serán
sus voceros y el futuro de sus países y,
que habiendo vivido una experiencia inolvidable
estoy seguro que ahora mas que nunca nos sentimos
ligados a la preservación del medio ambiente
y así contribuir con un granito de arena
en hacer entender lo importante que es invertir
en medio ambiente, que es invertir en salud; de
lo contrario, el péndulo de nuestros países
dejará lamentable e irremediablemente de
latir.
Responsabilidad
de todos
Por: Donaldo Gabriel
Mejías
Embajador Medioambiental
Venezuela 2005
“Una de las emociones reprimidas fue cuando
me notificaron que mi idea era una de las dos
seleccionadas o ganadoras del concurso Bayer Encuentro
Juvenil Ambiental “Agua Conciencia”
debido a que me encontraba en un centro comercial
y no podía gritar de la emoción”.
Tener la oportunidad de visitar
Bayer AG – Leverkusen fue una experiencia
inolvidable, la impresión más relevante
resultó el Instituto de Investigaciones
(laboratorios, equipos sofisticados, ver como
realizan los ensayos experimentales) me sentí
muy identificado, los más importante es
que cumplí mi objetivo que era comparar
las investigaciones de mi Venezuela con Alemania
en el área Ambiental, logrando así
verificar que están orientadas en la misma
dirección.
En esta experiencia compartí
con 45 jóvenes con ideas innovadoras, todas
ellas en función de la preservación
de nuestros recursos naturales. Es impresionante
el proceso de integración en tan poco tiempo,
sin embargo, resultó positivo para mi crecimiento
personal.
A medida que se desarrolló
el evento comprobé que mi país tiene
un potencial valioso para desarrollar ideas innovadoras
en lo que respecta al ambiente.
Este encuentro permitió
el intercambio cultural y científico, con
lo cual se abre un sin fin de oportunidades para
el inicio de relaciones entre los participantes
de este encuentro.
Ser joven embajador ambiental
es un compromiso para ser portavoz en mi institución,
mi país y Latinoamérica en crear
conciencia para el resguardo de nuestros recursos
naturales.
Este es un llamado a todos los
jóvenes universitarios para que participen
con sus ideas innovadoras en la protección
del medioambiente y logren integrar el grupo nuevo
de Jóvenes Embajadores medioambientales
2006.
El
viaje inesperado
Por: Juan Francisco
Rivera
Embajador Medioambiental
Ecuador 2005
Concurso Bayer “Agua ConCiencia”
fue lo primero que escuche, luego gracias a una
conferencia impartida en la universidad pude conocer
a fondo detalles y demás, me pareció
una idea brillante, y además que me llegaba
como anillo al dedo ya que tenia algún
tiempo investigando un nuevo método para
desinfección del agua, así que me
dije “probemos la clasificación para
El Mundial en Alemania antes que la selección
nacional”, envié los datos y…
luego de unos días fue tremendamente emocionante
conocer que mi idea resulto interesante y además
que era uno de los proyectos finalistas.
Entre todos los finalistas tuvimos
la oportunidad de conocer una reserva natural
increíble en el Eco-Campamento organizado
por Bayer, y luego frente a un tribunal muy exigente
defendimos nuestros proyectos. Todas las ideas
buenas, pero tuve la suerte de ganar el ansiado
viaje para Alemania.
En Alemania tuvimos la oportunidad de conocer
una de las instalaciones de Bayer en Leverkusen,
además de enterarnos sobre toda la gestión
desechos, producción y procesos para protección
del medio ambiente y varios procesos de producción,
visitas al centro agrícola, y demás
laboratorios. También pudimos conocer la
gestión de calidad del río Rhin,
la oficina municipal de la gestión de desechos.
Compartir esta experiencia con 45 jóvenes
de distintos países es algo invalorable,
donde además de compartir las ideas medioambientales
pudimos conocer más sobre otras culturas
y crear lazos de amistad con embajadores medioambientales
de todo el mundo, esa semana será inolvidable
para todos.
El Encuentro Juvenil Ambiental
de Bayer es un incentivo para que los jóvenes
se interesen en investigar nuevas y mejores ideas,
para mi fue un gran impulso profesionalmente hablando,
incluso se esta patentando mi idea la cual tiene
mucho interés a nivel industrial, además
el saber que existen novedosas ideas en mi paísy
que una de estas me llevo para Alemania llena
de orgullo., agradezco profundamente a Bayer y
Fundación Natura por este gran regalo,
gracias también al Demex-EPN que me brindo
todo el apoyo para que el proyecto salga adelante.