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Leidy Marcela Reyes Parra
Joven Emisaria
Bayer Encuentro Juvenil Ambiental
Colombia 2006

Martes, a las 8:30 a.m, recibí una llamada telefónica que culminaría con la expectativa de un anhelo profesional (reconocimiento por una propuesta en pro de la biodiversidad colombiana) y personal (el viaje a Alemania). Al principio, estuve nerviosa porque sorpresivamente me hicieron una pequeña entrevista en inglés (donde hablaba sobre mi propuesta), y en la cual no logré desenvolverme bien. Transcurrieron las horas, y en el fondo de mi corazón, guardaba la esperanza de que ésta situación no afectaría la selección final. A las 17:30h, recibí la maravillosa noticia que puso fin a esa larga y angustiante espera por conocer los resultados: Era una de las diez finalistas por Colombia para el III BEJA 2006… Estaba muy emocionada… Inmediatamente, divulgué la noticia a mis papás, hermanos, mejores amigos y director de trabajo de grado. Viernes, 5:30h, me encontraba en el puente aéreo de Bogotá D. C. lista para abordar el avión que me llevaría a uno de los aeropuertos del país que aún no conocía, y después, al encuentro con los otros nueve finalistas…

Sabía que éste viaje era el comienzo de otra inolvidable travesía de conocimiento, aprendizaje y aventura en todos los aspectos de mi vida… Durante el vuelo, recordaba cómo un proyecto final (¡Que nació en un salón de clases!… ¡Y para una electiva!) de gestión y desarrollo ambiental entre un grupo biológico –el delfín rosado- y un grupo social –los pescadores artesanales de Puerto Nariño, Amazonas-, se convertía en una de las mejores ideas (entre 126 propuestas postuladas y válidas); la verdad… ¡No lo creía!

Finalmente, llegó el encuentro y presentación con los jóvenes de otras ciudades del país (Barranquilla, Cauca, Ibagué, Medellín y Montería), y de diferentes ámbitos profesionales como administrador ambiental, antropóloga, diseñadora industrial, economista e ingeniero civil e industrial, entre otros; ¡Oh sorpresa!, cuando veo que uno de los finalistas (y posterior ganador) era colega mío, lo cual me alegro muchísimo... Después de dos horas, arribamos a uno de los lugares naturales más exóticos e impactantes del país: El Cañón de Río Claro, Antioquia... ¡Indescriptible!

Durante tres días, tuve la oportunidad de disfrutar y participar de diferentes actividades como deportes extremos –espeleología (cuevas), canotaje y canopy-, juego de roles, salidas diurnas y nocturnas por senderos ecológicos y quebradas para el avistamiento de fauna y flora autóctona y alóctona, y un “concierto para el alma”, donde la combinación de varios instrumentos musicales contemporáneos de todo el mundo amenizaron uno de los mejores momentos de esparcimiento y relajación; además de contar con un excelente grupo de coordinadores y guías del ecocampamento pertenecientes a OPEPA, guías de la zona, acompañantes (Uno de los BEJA 2004 y dos coordinadoras de Bayer), un camarógrafo de RCN T. V. y una periodista del Periódico El Mundo.

Fue la oportunidad perfecta para compartir con cada persona diferentes aspectos y/o situaciones y momentos: experiencias, opiniones, aficiones, miedos, sueños, conocimientos, entre otros; aparte de construir algunos lazos de amistad. Lunes, a las 13:30 p.m, me encontraba en las instalaciones de BAYER sustentando mi propuesta ante un jurado conformado por tres investigadores del IAvH y cuatro de Bayer. La exposición salió como esperaba porque creí en la pertinencia, aplicación y ejecución de mi proyecto en la realidad social y biológica de Puerto Nariño; los aportes del jurado fueron acertados y considero que sus preguntas fueron contestadas de la mejor forma. Seguido a esto, realicé la pequeña entrevista en inglés (donde hablé sobre mi propuesta), y en la cual, otra vez no logré desenvolverme bien. A las 15:00h tuve un momento de reflexión (organizado por dos sicólogas empresariales de Bayer), donde analicé, replanteé y proyecté algunos aspectos de mi vida… del día a día… de mi cotidianidad… de mi futuro… Gracias a nuestros patrocinadores –y en especial a Bayer-, tuve una impresionante actividad sorpresa que no me esperaba… ¡Increíble!... lo único que puedo decir es que la incursión con la farándula nacional es una oportunidad que muy pocos tienen, y como finalista… ¡La aproveché al máximo! Martes de premiación, a las 9:00 a.m.me encuentro en una de las instalaciones de Bayer, en primera fila junto con los otros finalistas, a la expectativa del desenlace del concurso… (Aunque, sinceramente, en ese punto todos nos sentíamos ganadores… ¡De verdad!).

Llegó el momento decisivo… diferentes medios de comunicación (radio, televisión, prensa, etc.) cubrían el evento, también diferentes personalidades como los altos gerentes de BAYER, el ministro de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial y la directora de investigaciones del Instituto Alexander Von Humboldt. … Al escuchar los nombres de los ganadores sentí una gran satisfacción al ver como el premio fue otorgado a dos grandes profesionales, y ante todo, magníficas personas, de las cuales sé que serán unos excelentes embajadores y representantes de Colombia frente a Alemania y el mundo. Por lo anterior, quiero que mi experiencia motive a que los jóvenes de Colombia creamos en nosotros mismos y en nuestro país, adquiramos un compromiso serio y un sentido de pertenencia hacia el mismo, trabajando y desarrollando continuamente nuestras capacidades y creatividad a favor del medio ambiente en el que interactuamos, logrando así el Estado que hemos soñado.

 
 

 

 
 
Maritsa Cruz Muñoz
Joven Emisaria
Bayer Encuentro Juvenil Ambiental
Colombia 2006

Realmente todo fue una aventura totalmente nueva y fuera de la común para mi, sencillamente espectacular. El hecho de compartir con nuevas personas, nuevas culturas fue enriquecedor.

Siempre estuve a la expectativa de cada una de las cosas nuevas que ocurrían, pues aunque estudio Biología y a lo largo de mi formación he tenido bastantes salidas de campo para reconocer nuestros ecosistemas, ninguna fue como esta, se la recomiendo a cualquier Colombiano.

Desde el comienzo, el viaje, fue genial, la reserva natural CAÑON DEL RÍO CLARO “EL REFUGIO” (Antioquia) espectacular, nunca había visto y sentido la magia de un rió limpio y claro influenciado por los compuestos cálcicos de las formaciones rocosas de la zona, la naturaleza en su máxima expresión. En la reserva me sentí como en mi casa; campo, tranquilidad, sonido de animales, personas amables, plantas, ... en fin.

Y que decir de las actividades realizadas en la reserva; el disfrute del río, avistamiento de los guacharos, avistamiento de aves y recorrido por la reserva (monos aulladadores, tucanes, quebradas, peces, etc), el rafting (disfrutar del paisaje, disfrutar el río), la exploración de la cueva de los guacharos, quizá la mejor experiencia que viví en el ecocampamento, sentirme dentro de mi madre tierra, contemplar sus maravillas, comprender que hay una tierra por proteger y sentir que ante la majestuosidad de la misma no somos nada, fue algo genial e indescriptible.

La atención de los dueños, trabajadores y nativos de la reserva, la alimentación, la música para el alma, aquella bebida rara pero deliciosa, las formaciones rocosas con diseños únicos.

El canopi, una nueva experiencia para mi, quizá extrema, por un momento pensé que no podría realizarla, pero fue genial.

Todo esto acompañado de una calidez humana; mis compañeros finalistas de BEJA que se portaron muy bien conmigo, el personal de BAYER y la organización OPEPA (Organización para la Educación y la Protección ambiental), el camarógrafo del Canal RCN, entre otras personas. Es decir el hecho de interactuar con estas personas y hablar todos el mismo lenguaje aunque de diferentes profesiones; el lenguaje de la conservación, de esa riqueza biológica y cultural que nos caracteriza y hace posible este tipo de uniones en un país tan lindo como el nuestro

Por último la atención en Bogotá fue espectacular, siempre estuve muy curiosa de saber como era la forma de presentar o sustentar la propuesta, pero siempre supe que todo fue camino por recorrer y que todo, desde la selección como finalistas hasta la premiación implicaba demostrar con nuestro carácter el compromiso que como personas y Colombianos teníamos con nuestras propuestas y el impacto que podría causar en los diferentes ámbitos.

Desde el momento en que fui seleccionada como finalista me sentí ganadora como persona, como campesina y como alguien que busca mejorar su entorno local a través de estrategias de protección al medio ambiente y la biodiversidad.

Desde aquel día se que Dios, mi familia y quizá mi comunidad, la Universidad del Cauca, se sienten orgullosos de que alguien después de su formación piense en lo que es y que nunca, a pesar de la influencia de nuevas experiencias, quiere o podrá dejar de ser.

BAYER, abre muchas puertas y posibilidades a gente joven dispuesta a luchar por su sueños, sin importar la profesión, el origen, la raza, entre otras; pues busca como quizá muchas personas lo hacemos proteger el medio ambiente y dar la posibilidad de explotar potencialidades en los jóvenes alrededor del mundo.

En fin, fueron muchas las enseñanzas, aventuras y experiencias que se vivieron alrededor de 5 días del EcoCampamento, cosas que no solo quedarán en el recuerdo sino que serán reflejadas al fin del camino, cuando nuestras propuestas sean una realidad

A BAYER, muchas gracias por abrir estos espacios de formación académica y concientización.