Eco-Campamento Colombia 2009

 
 
Alfredo Díaz Jácome
Joven Emisario
Bayer Encuentro Juvenil Ambiental
Colombia 2009

Después de mucha expectativa y muchos nervios finalmente llegó el día en que recibí muy buena noticias por parte del *BEJA, donde me informaban que era uno de los 10 finalistas que estaría concursando por dos cupos al Encuentro Juvenil Ambiental en Alemania. La emoción era muy grande, debido a que las posibilidades que antes parecían ser muy grandes ya se habían finalmente acotado, y era ganar un cupo de dos entre 10 personas.

Al principio, pensaba sin vacilar que participar en el concurso sería algo muy sencillo, pero en la medida en que se dieron las cosas comprendí la complejidad de la competencia.

El primer encuentro entre todos los finalistas fue algo extraño en principio, pero poco a poco fueron resaltando muchos aspectos de nuestras personalidades que nos hicieron sentir muy a gusto. Al cabo de un par de horas ya charlábamos como si nos conociéramos de años atrás, y era muy poco lo que hablábamos de nuestras ideas o proyectos, nos limitamos a conocernos.

Partimos de Bayer a la Reserva Encenillo, el viaje no nos tomo mas de una hora, aunque vale la pena contar nuestra primera estación donde comimos un delicioso almuerzo. Al llegar a la reserva el día prometía ser soleado y tranquilo, pero con el paso de las horas, mientras desenfundábamos las carpas en las que dormiríamos dos noches consecutivas comenzó a caer la lluvia y por supuesto, a hacer mucho frio. Había demasiadas emociones y risas en el ambiente como para en realidad sentir el frio de la tarde y de la noche. Oficialmente, estábamos de campamento. La primera noche cocinamos y compartimos toda nuestra personalidad. A la hora de dormir se escuchaban los leones y los rinocerontes, pero no precisamente animales salvajes eran los que pasaban, eran algunos compañeros con una capacidad muy particular de roncar en medio de la noche.

La mañana siguiente fue muy fría, hubo neblina y un ligero aguacero. Partimos a nuestra primera caminata con Doña Cecilia, una guía de la reserva quien nos llevó a conocer un antiguo horno de cal que existía en la zona, al igual que a conocer la vegetación de los alrededores. El paisaje se vuelve indescriptible en realidad, estar en contacto con la naturaleza a ese nivel hace que uno pierda las perspectivas y se sumerja en ese mundo ecológico del cual nos desconectamos con mucha facilidad.

Por la tarde fuimos a hacer un recorrido por los cultivos de papa de la región. El primero estaba muy cerca y era pequeño, algo no muy tecnificado, pero por primera vez tuve la oportunidad de observar como crecía la papa. Era hora de seguir a ver un cultivo tecnificado en realidad y fue cuando comenzó el reto. La mezcla entre altura, frio y agotamiento me llevaron al límite y por un momento pensé que desertaría de la misión (risas). Pero Angelita y Ana siempre estuvieron brindándome el impulso para no desfallecer. Finalmente, llegamos al cultivo y luego de horas de caminata, la visita solo duro unos 20 minutos, pero valió la pena, el paisaje nuevamente se llevaba los honores del recorrido.

Esa noche hicimos una muestra de regiones, y por supuesto, mi Carnaval de Barranquilla no podía faltar, Angela mostro rasgos de su cultura Guajira, Diana y Gustavo dieron una deliciosa torta de Banano y hablaron de Cauca y el Valle del Cauca. Con Juan Martin aun seguimos apenados por lo poco que conocíamos sobre el Norte de Santander. Alejandro nos sorprendió con sus capacidades escritoras al igual que Stefanny con su ensayo sobre Bogotá y un delicioso “Canelazo”. Juan Pablo y sus expresiones rolas nos llenaron de risas, y Daniela nos sorprendió con su talento para cantar.

El último día de campamento, recogimos las carpas, y había en el ambiente la sensación de que nadie quería irse. Sin embargo, no había opciones. Ese día salió el sol y nos alumbró con la firme intención de darnos ánimo para que disfrutáramos el resto del día lo cual claramente hicimos.
Ya de regreso, Lalo nos complació con uno que otro rock en español, y de vez en cuando un vallenatico que se cruzaba por la estación de radio. Al principio veníamos todos muy callados, no sabíamos que decir, no era una despedida como tal, pero a partir de ahí las cosas serían diferentes, cada quien volvería al estrés de pensar en el concurso, diapositivas, etc. Para romper el hielo, intercambiamos números telefónicos, emails, entre otras, y poco a poco se fue desocupando el bus y cada quien fue a su lugar de descanso.

El día de la sustentación todos estábamos asustados, no sabíamos que nos preguntaría, pero poco a poco el estrés se fue calmando y en la medida que cada uno sustentaba, nos relajábamos aun más. Al día siguiente fue la premiación y la ansiedad se apoderaba de todos. Al final se dieron los premios y los reconocimientos a quienes estaban participando y sólo se veía los flashes de las cámaras apuntando por todos lados ¿A qué lado mirar? ¿A qué lado sonreír? Difíciles preguntas.

Lo más duro de la competencia fue que terminara, todo el estrés valió la pena por la oportunidad de conocer a 13 seres extraordinarios que hoy en día hacen parte de ese grandísimo álbum de recuerdos que mantendré por el resto de mi vida. Gracias a Bayer y a todos los que de una manera u otra hicieron posible el poder rodearme de tan excelente grupo de personas y sobre todo por darme la oportunidad de representar a mi ciudad y a mi país en tan importante evento.

*BEJA: Bayer Encuentro Juvenil Ambiental

 
 
 
 
Juan Martín Higuera
Joven Emisario
Bayer Encuentro Juvenil Ambiental
Colombia 2009

Apostarle al medio ambiente.

Esta fue mi conclusión después del eco-campamento organizado por Bayer en la Reserva Biológica Encenillo. Algunos dirán que es una conclusión demasiado obvia. Bueno, lo es, pero lo que importa son los matices.

Apostarle al medio ambiente es una realidad latente pero más que todo urgente. Con agrado veo que en la actualidad el tema ambiental no es exclusivo de un pequeño grupo de progresistas que abordan barcos balleneros en Japón o se toman el obelisco en Buenos Aires con consignas ambientales. No es que tenga nada contra ellos, pues solo siguen sus convicciones y en muchos casos, son quienes nos inspiran. Sin embargo, lo interesante del caso es que hay otros. Individuos comunes y corrientes que también le apuestan al ejemplo y las acciones mediante métodos más simples, pero no menos complejos. Prueba de esto es el origen, las disciplinas y las diversas perspectivas que teníamos los participantes del Bayer Encuentro Juvenil Ambiental (BEJA) de este año. Acentos, culturas y modos diferentes, pero una extraordinaria pasión por hacer cambios, por liderar acciones ambientales y sociales que repercutan en armonía entre la sociedad y los ecosistemas. El medio ambiente al igual que el eco-campamento debería convertirse en un elemento de cohesión social, discusión de ideas y por supuesto de acciones.

Personalmente me molesta la frase de cajón comúnmente usada frente a estas problemáticas, “hagámoslo por las generaciones futuras, por nuestros hijos y los hijos de ellos”. Apostarle al medio ambiente demanda acciones presentes y concretas, no para nuestros tataranietos sino para construir un mejor lugar para vivir, ahora.

Por último, quiero felicitar a los ganadores. Desde el principio supimos que no seria fácil y me siento halagado de haber compartido con un grupo tan selecto de inteligencia y liderazgo.


 
 
 
 
Stefanny León
Joven Emisaria
Bayer Encuentro Juvenil Ambiental
Colombia 2009

No caben palabras para describir la experiencia tan grande que conlleva la integración de las mejores ideas ambientales del país, no es tan fácil encontrar personas tan comprometidas e interesadas por postular un mejor futuro a nivel mundial, y obviamente debe destacarse el papel fundamental de Bayer en reunirnos e involucrar experiencias inolvidables, pues aparte de reunir a lideres ambientales se desarrolló un espacio de discusión apropiado directamente con la naturaleza, pues que mejor lugar para hablar sobre la predominación de nuestra madre tierra que una reserva natural, es así como llegamos entre las montañas de Guasca a la Reserva Biológica el Encenillo.

El Encenillo en algún momento fue una fuente de alta contaminación, debido a la explotación de piedra caliza, de verdad que resulta increíble que hace algunos años este hermoso lugar fue obstruido por gases tóxicos, material particulado y senderos de material rocoso; actualmente el paisaje refleja un equilibrio ambiental, un hábitat propia para caminar sobre un confortable tapete natural “musgo”, divisar las relaciones simbióticas y como tal respirar entre un ambiente tranquilo, donde te despiertan los sonidos exuberantes de los animales en vez de los pitos de los carros en la autopista, donde te ausentas de los caminos asfaltados y recuerdas lo importante que es luchar por conservar la magia de la madre tierra y así poder enseñársela a nuestras próximas generaciones.

Toda la exploración de este hermoso lugar se hizo en compañía de las mejores personas que uno puede encontrarse, pues se contó con el apoyo de Vivi, de Ángela, de Charlie, de Anita, de las personas encargadas de la reserva y obviamente de los finalistas del BEJA, todas ellas grandes personas, que además de ser líderes ambientales, poseen personalidades inimaginables, que mejor que un buen lugar con muy buenas personas, es por ello que se entablaron unos verdaderos lazos de amistad entre las risas que dota el intercambio cultural y las actividades que permitieron dimensionar la grandeza de las personas que nos rodeaban, actividades que van desde la preparación de las comidas, de los espacios de socialización y por qué no, de las largas caminatas puesto que, aunque la altura modificaba nuestra respiración y la energía disponible en nuestro cuerpo, aún así quedaba espacio para disfrutar conjuntamente con el paisaje, las fotos, los nuevos conocimientos y hasta las entrevistas de Charlie y de Anita.

Solo me resta sostener en mi mente tan significativa experiencia, cultivar los amigos que se entablaron, retomar los conceptos aprendidos, luchar aún más para que todos nuestros sueños por conservar nuestro ambiente se hagan realidad, lo cuál implica continuar en mi investigación y agradecer a Bayer por su reconocimiento, por hacer valiosos y realidad nuestros sueños.

 
 
 
 
Gustavo Tosne
Joven Emisario
Bayer Encuentro Juvenil Ambiental
Colombia 2009

Mi Utopía

A lo largo de mi formación profesional he tenido la oportunidad de visitar y observar gran variedad de ecosistemas y nichos ecológicos únicos y sin comparación, el Bayer encuentro juvenil 2009 ha permitido darme cuenta que contamos con una gran riqueza natural y que no importa el lugar en el que nos encontremos o rumbo que emprendamos, siempre vamos a encontrar paisajes sin comparación, animales únicos y sistemas medioambientales sin igual, pero por sobre todas las cosas encontraremos la belleza del pueblo colombiano, que se manifiesta y se hace visible mediante la diversidad cultural, étnica y de pueblos con perspectivas distintas de la vida pero con el objetivo siempre fijo de buscar el desarrollo social, cultural y económico de nuestro pueblo para mejorar la calidad de vida de nuestras comunidades.

Fue particularmente enriquecedor compartir y discutir ideas con personas de otras regiones de nuestro bello país como un extrovertido barranquillero, una ingeniosa guajira, tres sensacionales rolos, un amable santandereano, una bella caleña, y dos súper tiernas rolas que han tenido formaciones profesionales tan disímiles a la mía, pero con quienes compartimos el compromiso de buscar alternativas de desarrollo sostenible y lograr hacer la diferencia.

Por otra parte fue maravilloso compartir esta experiencia junto a las srtas. OpEPA que con gran dinamismo y didáctica permitieron el desarrollo de un exitoso trabajo de campo, y qué decir de los representantes Bayer; esa señorita que con su sonrisa y carisma y encanto, doblegó a todos los macho alfa dominante del campamento y ese gran caballero que compartió, participo, preguntó, escuchó a cada uno de nosotros y hasta le quedó tiempo de filmarnos. Fue sin temor a equivocarme la más grata experiencia profesional y de vida que he tenido.

El especial el sabor, el olor y el color de la naturaleza predominante en la reserva forestal del Encenillo motiva los sentimientos más puros, para aportar ese granito de arena que contribuya a mantener la esencia de lugares como este, esa naturaleza que susurra a nuestros oídos y nos da esa voz de aliento que nos dice que sigamos adelante porque vamos en buen camino.

Gracias a todos por compartir un pedacito de sus vidas con este payanés que se siente muy orgulloso de haberlos conocido y haber participado con lo mejor de lo mejor en Colombia.

Por último quisiera pedirles que sigamos luchando por esa utopía, ese sueño que en ocasiones parece imposible de alcanzar y que seguramente nos llevará a ese momento mágico en el que las personas podrán soñar con un mejor mundo lleno de vida e igualdad entre todos.

 
 
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Última Actualización: Abril 29, 2010 Copyright © 2010 Bayer S.A.